Si de pronto tengo muchas patas, buscaría mejores lugares para esconderlas. Arañas, sepan que siempre las veo, como una mancha negra en una pared blanca. Tal vez algún día ponga paredes negras, así no las veo más. No me agradan, pero creo que ya se los he dicho muchas veces.
Ahora, ¿Por qué tienen la mala suerte de que cuando salen a caminar por mi habitación las encuentro? Las veo por el costado de mis ojos, mi campo visual las alcanza y detecto el movimiento. Y bueno, si seguimos agregando personajes a esta historia, ahora el protagonista sería el insecticida. No me disculpen, las detesto.
Que fastidio, estar leyendo un libro que me absorbe , imaginando cada palabra que leo haciendo dibujillos en mi mente. Cuando vienes a culminar con mi paz interior y la exterior también. Llega tu voz y tu ruido, hieres todo ese mundo había creado, ¿Y todo para qué? Para hacerme esa pregunta desubicada. Desacatado! Destruyó la atmósfera inventada por mi imaginación solo para formular esa estúpida pregunta:
-¿Qué estás leyendo?
En ese momento compañero, eres aborrecible, detestable y
repulsivo.

Ya se me activó la amígadala.