La
La vida
La vida sigue.
Pero
debo
confesar
que ya
me había acostumbrado a ti,
a Villegas,
a mi abuela,
al perro de mi abuela,
a que me pases a buscar por lo de mi abuela,
a
que
me
mires
a
los
ojos,
y
a
la
magia
al amor.
Amor de todos los colores y formas, como mi arte.
Te amo.